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17
julio
2026
UPL Argentina Malezas

Malezas resistentes en trigo: ¿por qué la postemergencia es la etapa que faltaba resolver?

Rye grass, avena negra y crucíferas ya conviven con resistencia múltiple en buena parte de los lotes de trigo. Dos especialistas en malezas analizan el aporte de Batalium® Pro, el nuevo herbicida postemergente desarrollado por UPL con tres modos de acción.

En los lotes de trigo hay un conjunto de malezas que hoy concentran buena parte de los dolores de cabeza de productores y asesores. Entre ellas se destacan rye grass, avena negra y crucíferas, como nabo y mostaza. Y si bien no son problemas nuevos, sí se agravaron con los años. Las malezas emergen en el barbecho, acompañan al cultivo durante todo su ciclo y, en un número creciente de lotes, muestran resistencia a los herbicidas que se usaron tradicionalmente para controlarlas. 

El nuevo herbicida Batalium® Pro de UPL Corp Argentina viene a darle una solución a este problema al actuar sobre las tres malezas objetivo en simultáneo, incluyendo las emergencias secundarias que compiten con el cultivo en otoño e invierno por luz, agua y nutrientes. La combinación de tres ingredientes activos con modos de acción diferenciados no solo potencia la sinergia entre componentes y maximiza el control, sino que también retarda la aparición de nuevas resistencias en las poblaciones de malezas, un factor crítico dado el escenario actual de resistencias múltiples en lotes de trigo.

Ramón Gigón, consultor especialista en malezas, ubica a estas tres especies —rye grass, avena negra y crucíferas— como el principal problema del cultivo. Según explica, son especies muy competitivas, que emergen en el barbecho y están presentes durante todo el ciclo del trigo generando competencia por agua, luz y nutrientes.

Para Gigón, el control no se resuelve en una sola instancia. “Necesitamos un muy buen control en barbecho, con un muy buen preemergente, pero estamos viendo que también necesitamos un buen postemergente para terminar el control y evitar la resistencia a los preemergentes”, señala.

En ese eslabón que faltaba —el control postemergente— es donde el consultor ubica el aporte de la nueva herramienta: “Este lanzamiento de Batalium® Pro nos está dando una mano para el control presente y futuro de estas tres malezas en la postemergencia del cultivo. Por eso lo vemos como una solución muy interesante”.

Marcos Yanniccari, investigador del CONICET especialista en malezas, aporta la lectura de fondo: el desarrollo de resistencia en distintas poblaciones puso en jaque a buena parte de los herbicidas postemergentes que habitualmente se utilizan en trigo. 

“El rye grass representa uno de los principales problemas en cuanto a la resistencia a distintos herbicidas. Y esta especie no viene sola, viene acompañada en muchos casos de malezas crucíferas que vuelven a poner en jaque a las herramientas que utilizamos habitualmente para controlarlas en postemergencia”, detalla Yanniccari.

El especialista remarca además un punto que suele quedar afuera de la discusión: no todos los herbicidas funcionan de la misma manera en todas las poblaciones de malezas. Un mismo producto puede tener resultados distintos según el perfil de resistencia que haya desarrollado cada población. Es justamente ahí, donde una herramienta con múltiples modos de acción gana valor. “Los aportes que pueden surgir a partir de este nuevo herbicida hacen de Batalium® Pro un herbicida interesante en el espectro de control e incluso en la respuesta en distintas poblaciones con distintos perfiles de resistencia”, remarca.

El nuevo herbicida postemergente que UPL incorporó a su portfolio para trigo combina tres modos de acción en una misma formulación y está diseñado para el control de rye grass, avena negra y crucíferas en estadios tempranos de desarrollo. La recomendación es aplicarlo a una dosis de 500 gramos por hectárea durante el macollaje del cultivo.

La combinación de tres ingredientes activos con modos de acción diferenciados no reemplaza al preemergente: lo completa. La reducción de la densidad de malezas por metro cuadrado que logra el preemergente potencia, a su vez, la efectividad del tratamiento postemergente, y esa sinergia entre ambas instancias es la que retarda la aparición de nuevas resistencias en las poblaciones de malezas.

Con ese diagnóstico compartido —el de un consultor que recorre lotes y el de un investigador que estudia poblaciones resistentes—, la lectura de fondo es la misma: el control de malezas en trigo tiene en Batalium® Pro una gran solución para la problemática de malezas en trigo.

Acerca de UPL Corp

UPL Corporation Ltd. (UPL Corp) es una empresa líder mundial en protección de cultivos y soluciones biológicas que define el futuro a través de la agricultura sostenible y una mentalidad de dar prioridad al productor. Con una cartera sólida de soluciones holísticas, UPL Corp tiene como objetivo crear crecimiento y prosperidad compartidos para las comunidades agrícolas, la agricultura y nuestro planeta. Como la plataforma principal del grupo UPL, UPL Corp contribuye con más de 3.200 millones de dólares en ingresos anuales y es líder en fomentar la colaboración a través de OpenAg® para desarrollar tecnologías avanzadas para la salud y la productividad de los cultivos.

16
julio
2026
CLAAS La Rural

La picadora más grande del mundo está en La Rural

Del 16 al 26 de julio, en el pabellón azul, CLAAS exhibe a la nueva JAGUAR 1200 equipada con el gran cabezal ORBIS.

El indiscutido liderazgo mundial de CLAAS en materia de picado tiene un nuevo peldaño: la JAGUAR 1200, la picadora más potente del mundo que, del 16 al 26 de julio, está presente en el stand A26a del Pabellón Azul de la 138° Exposición de Ganadería, Agricultura e Industria Internacional que se realiza en el predio ferial de Buenos Aires.

El mayor ejemplar de la nueva serie 1000 se exhibe equipado con un cabezal ORBIS 12000, otra pieza emblemática que lleva al equipo a su máxima potencia -un 20% por encima de lo conocido-, en una combinación diseñada para ofrecer toda la productividad y eficiencia de picado.

Mucho más que grande

La nueva serie de picadoras JAGUAR 1000 fue presentada oficialmente en agosto del año pasado en Estados Unidos y ya cuenta con un Récord Guinness por su capacidad de trabajo, de hasta 500 toneladas por hora. Con el flujo de cosecha más amplio del mercado, la JAGUAR 1000 tiene motores que van de los 850 a los 1.110 CV e incluye nuevos accesorios frontales y una asistencia al operador pionera.

En La Rural, CLAAS Argentina exhibe a la más potente de la familia, la JAGUAR 1200, equipada con el cabezal ORBIS 12000, de 12 metros de ancho de trabajo, con sistema AUTO CONTOUR para el copiado del terreno y dos ruedas palpadoras que garantizan una precisión mayor.

Pese a su gran porte, la nueva JAGUAR cuenta con un mecanismo de plegado compacto, simétrico e integrado al chasis para un traslado seguro en rutas con un ancho de 3.30 metros, sin necesidad de bajar de la cabina.

El nuevo cabezal ORBIS cuenta con una alimentación totalmente hidráulica que se controla desde la cabina, ajustándose según la calidad de picado deseada. Los discos de corte y transporte, junto con los tambores de alimentación, funcionan de forma independiente y sincronizada. Se ajustan a las necesidades del cultivo y a la velocidad de trabajo de la máquina logrando una calidad óptima en todas las condiciones de cosecha. A su vez, el sistema CEMOS AUTO HEADER regula automáticamente la velocidad de los discos de entrada en los dos conos de alimentación verticales, en función de la longitud de corte, la capacidad de producción y la velocidad de avance. Pese a su gran automatización, el operador conserva la posibilidad de ajustar la velocidad manualmente cuando la cosecha lo requiere.

En el corazón de la máquina está el tambor de cuchillas V-FLEX, de 910 mm de ancho, que ofrece un corte preciso y se adapta a todas las condiciones de cosecha. Su gran masa de inercia asegura un flujo de material potente y las cuchillas cuentan con una capa de protección antidesgaste que extiende su vida útil, lo que se traduce en tiempo valioso para el productor. A esto se suma el MULTI CROP CRACKER XL, de dos rodillos de 310 mm de diámetro, que logra un acondicionado excelente del material de cosecha y del grano gracias a su gran superficie de contacto.

Para Reynaldo Postacchini, vicepresidente de CLAAS Argentina, las innovaciones de la JAGUAR hacen un aporte fundamental en la constante necesidad de mejorar la productividad. “No se trata sólo de picar ni de ver si el silo está lleno. Es necesario darle importancia a la calidad del silo y a la cantidad de litros de leche que da una vaca por día. Desde CLAAS hacemos un gran aporte en este sentido”, señaló.

La cabina de la JAGUAR 1200 viene preparada para el futuro. Destaca su confort y diseño intuitivo, bajo nivel de ruido y un concepto ergonómico que facilita un manejo sencillo, potenciado por la nueva dirección a través de un joystick. Está equipada con CEMOS AUTO PERFORMANCE, CEMOS AUTO CROP FLOW y el nuevo CEMIS 1200 integrado, además, cuenta con CLAAS connect, el sistema que permite que desde la cabina se puedan analizar los datos y optimizar los procesos de trabajo.

En materia de agricultura de precisión, el nuevo sensor NUTRIMETER permite visualizar la calidad y el rendimiento en tiempo real desde la terminal CEMIS 1200, mientras que toda la gestión de datos se centraliza en la plataforma CLAAS connect. “Hoy controlás casi todo el manejo del forraje cuando pasa por la máquina”, aclaró Postacchini.

Además de la JAGUAR 1200, en el stand los visitantes podrán conocer todas las ventajas de CLAAS connect, la plataforma digital que permite optimizar la gestión de máquinas y operaciones, y recorrer el SHOP, con productos exclusivos para grandes y chicos. Durante los once días de exposición, el equipo comercial estará disponible para atender a clientes y visitantes interesados en el portafolio completo que la marca ofrece en Argentina.

Sobre CLAAS

Fundada en 1913, CLAAS (https://claas.com/es-ar/) es una de las empresas líderes en maquinaria agrícola a nivel global. Con sede en Harsewinkel, Alemania, es la mayor fabricante mundial de picadoras de forraje y líder europeo en cosechadoras.

 

06
julio
2026
Nidera REDIN

Sembrar confianza: por qué el vínculo humano sigue siendo clave en el negocio de semillas

En tiempos de inteligencia artificial, herramientas digitales y avances biotecnológicos sin precedentes, referentes de la Red IN de Nidera analizan cómo evolucionó el negocio semillero en la última década y coinciden en que la relación personal continúa siendo el principal diferencial para fidelizar productores.

Hace diez años, buena parte del negocio semillero se resolvía —cara a cara— detrás de un mostrador. Hoy, los distribuidores recorren lotes con drones, analizan datos generados por plataformas digitales y utilizan herramientas de inteligencia artificial (IA). Pero, pese a la velocidad de los cambios tecnológicos, hay un elemento fundamental que permanece igual que siempre: la confianza. Para los integrantes de la Red IN de Nidera, el vínculo personal con el productor sigue siendo el activo más valioso del negocio.

En el marco de los diez años de la Red IN, referentes de distintas regiones productivas del país —desde el sudoeste bonaerense hasta el Chaco, pasando por Córdoba, La Pampa y Santiago del Estero— repasaron la evolución del negocio en la última década. Aunque destacaron el salto tecnológico, la profesionalización del asesoramiento y la mejora permanente de la genética, todos coincidieron en que el futuro del negocio pasará por estar cerca del productor.

Para Francisco De Marchi, fundador de Seminare y distribuidor de Nidera en el centro-sur de Córdoba, la transformación fue profunda. “Cambió el mundo, cambió el país, cambió la Argentina y cambió Nidera. Otra forma de comercializar, otra forma de relacionarnos”, resume y explica que el negocio dejó atrás una lógica más distante para dar paso a un esquema que pone al productor en centro, con acompañamiento y respaldo técnico permanente.

Una mirada similar aportó Martín Otaegui, distribuidor en el norte bonaerense con AgroDAS, quien recuerda que años atrás la relación comercial era mucho más transaccional. “Antes era una venta más ocasional de un despacho de bolsas y le perdías el historial al lote o al cliente puntual”, señala. Hoy el trabajo requiere estar “más encima de cada productor, comprender sus necesidades y acompañarlo durante todo el ciclo productivo”, pondera.

Desde La Pampa, Gabriel Salto, de Agroinsumos Pico, destaca que “el trabajo a campo y de desarrollo nos acercó mucho más a los clientes y nos hizo fidelizar mucho más el negocio”. No es casual que, tras una década de trabajo, su empresa haya pasado de una pequeña base inicial de clientes a superar los 170 productores activos.

La confianza también aparece como el principal activo para Fernando De Felice, referente del sudoeste bonaerense con Agrodefelice. “Siempre fue un negocio basado en la confianza, tanto de Nidera hacia nosotros como de nosotros hacia el productor”, afirma. Y agrega que el desafío actual “no sólo pasa por vender un híbrido, sino acompañar prácticamente durante todo el año”.

En el norte del país, Sergio Petroff, de Quinta Agro, distribuidor en Chaco, coincide en que la fidelización se construye mucho más allá de la genética. “Tengo clientes fieles de hace diez años y creo que es la confiabilidad en el producto y en uno como asesor lo que hace la diferencia”, resalta.

Tecnología sí, pero sin perder el cara a cara

Si hay algo en lo que coinciden todos los Red IN es que la tecnología modificó profundamente la manera de trabajar. Herramientas digitales, drones, redes sociales, plataformas de gestión e incluso la IA comenzaron a ganar espacio en la actividad cotidiana. Sin embargo, también advirtieron que ninguna innovación reemplazará el vínculo personal con el productor.

“En lo que es algoritmos, inteligencia artificial y demás creo que todos estamos siendo parte de ese conocimiento y crecimiento a la vez. Hay mucho por aprender todavía”, señala De Felice, quien considera que las herramientas digitales serán cada vez más importantes en el negocio.

Desde Santiago del Estero, Luis Corsi, de Agro Corsi, coincide en que la irrupción tecnológica transformó el trabajo diario. “Hace diez años no había lo que hay hoy de redes sociales. La incorporación de nuevas tecnologías, los drones y la inteligencia artificial cambiaron el negocio”, afirma. No obstante, aclaró que “la visita al cliente, el día a día y el estar siguen siendo iguales que hace diez años”.

Desde San Antonio de Areco, Otaegui y Santiago Terminiello consideran que la tecnología será una herramienta complementaria, pero difícilmente sustituya el componente humano del rubro. “Este es un negocio muy particular porque tiene un aspecto relacional que creo que no va a cambiar. La clave será saber bajar toda esa información a la realidad del cliente”, remarca Terminiello. En la misma línea, De Felice imagina que el distribuidor del futuro será “cada vez más técnico, más profesional y llevando tecnología al productor”, aunque sin resignar la cercanía.

En un contexto económico exigente, con márgenes cada vez más ajustados y productores que demandan mayor eficiencia, los referentes de la Red IN coinciden en que la profesionalización será determinante. “El principal desafío siempre es mantenerse. Hay que ser cada vez más profesional. No es sólo vender un híbrido”, sostiene De Felice. Una visión compartida por Gabriel Salto, quien remarca que el negocio obliga a crecer permanentemente para sostener estructuras cada vez más complejas y continuar incorporando tecnología y recursos humanos.

Para De Marchi, el gran reto será mantenerse actualizado en un escenario donde la información circula a gran velocidad. “Tenemos que estar constantemente formándonos e informándonos para poder brindar el mejor servicio”, afirma.

Aun así, después de diez años de evolución biotecnológica, herramientas digitales y cambios en las formas de comercialización, los distribuidores mantienen una certeza: el futuro del negocio seguirá construyéndose en el lote, junto al productor. Porque en un mercado donde la genética y la innovación avanzan a pasos acelerados, la confianza continúa siendo la semilla a partir de la cual crece el negocio.

Acerca de Nidera Semillas

Nidera es una marca de semillas de maíz, trigo, girasol y soja perteneciente al grupo Syngenta. La compañía acompaña a los productores con genética de vanguardia, herramientas digitales y un equipo técnico especializado en los desafíos productivos de cada lote.

Más información: www.niderasemillas.com.ar

Redes sociales: @niderasemillas

29
junio
2026
CLAAS Servicio técnico

“El cliente te ve llegar y ya ve la solución”: la postventa como corazón de la experiencia CLAAS

A través de personas como Pedro Vidal, responsable de Servicio Técnico en la sede de CLAAS en Tucumán, la empresa pone en valor el rol de quienes están en el campo cuando cada minuto cuenta.

En maquinaria agrícola, la relación con el cliente no termina cuando una máquina se entrega. Es justamente ahí donde empieza uno de los vínculos más importantes: el de la postventa. Porque cuando una máquina para de trabajar en plena campaña se detiene una ventana de trabajo, una planificación, una inversión y, muchas veces, la esperanza de una familia o de una empresa contratista.

Pedro Vidal lo sabe bien. Nació hace 49 años en La Ramada de Abajo, en el departamento Burruyacu, a 32 kilómetros de San Miguel de Tucumán. Antes de ingresar a CLAAS trabajaba en el campo de un productor de la zona, donde entre múltiples tareas se encargaba del mantenimiento de cuatro cosechadoras LEXION. Esa experiencia, sumada a la capacitación constante, terminó abriéndole el camino hacia la empresa.

“Yo iba seguido a la sucursal de Tucumán. Preguntaba, me asesoraba y me explicaban cómo funcionaban las cosas. Así fui aprendiendo y ganando experiencia”, recuerda. En 2014 recibió la propuesta para sumarse a CLAAS y desde 2015 forma parte del área de Servicio Técnico en Tucumán.

Su historia permite ponerle rostro a una de las áreas más sensibles de cualquier marca de maquinaria agrícola: la capacidad de estar cerca, responder rápido y resolver bien. En temporada alta, cada minuto que una máquina está parada tiene impacto directo sobre el trabajo del productor o contratista. Por eso, para Pedro, el servicio técnico no se trata solamente de reparar, sino de interpretar la urgencia del cliente y transformarla en una respuesta concreta.

“El tiempo es lo más importante. El cliente espera que la máquina siempre funcione, y en eso las CLAAS llevan ventajas, pero nadie es infalible. Entonces, cuando hay que resolver, hay que hacerlo bien y lo más rápido posible. El cliente te espera, te ve llegar y ya ve la solución”, resume.

Esa frase condensa la filosofía de postventa de CLAAS: estar presentes cuando el cliente más lo necesita. Para Pedro, el vínculo se construye tanto con conocimiento técnico como con escucha, disponibilidad y confianza. “El peor error que podés cometer es no atenderle el teléfono o no escucharlo. Por más que no le des una solución en ese momento, si lo atendés y lo escuchás, el cliente se queda más tranquilo y valora mucho eso”, afirma.

En el norte argentino, el equipo de Servicio Técnico de CLAAS Tucumán acompaña a productores y contratistas en campañas intensas, con equipos distribuidos en distintas regiones y situaciones que muchas veces exigen viajar, trabajar de noche o resolver bajo presión. Pedro cuenta que medir su trayectoria en kilómetros sería “prácticamente imposible”.

El oficio, dice, exige una combinación poco común de capacidades. “Tenés que ser un poco mecánico, un poco electricista, un poco administrativo y un poco profesor, para explicarle al dueño de la máquina cómo funciona, por qué se rompió y cómo lo solucionaste”, describe. Y agrega que eso es justamente lo que hace que el trabajo no sea rutinario: “Todos los días hacés algo diferente”.

Pero el mayor desafío está en el diagnóstico. En un equipo agrícola de alta tecnología, identificar correctamente una falla es tan importante como repararla. “Lo más desafiante es hacer un buen diagnóstico y que no te equivoques. Chequear, analizar, pedir el repuesto, hacer la reparación y que salga andando”, explica.

Entre las historias que más recuerda hay una asistencia en Santiago del Estero, con una picadora que tenía una falla intermitente en la propulsión. La máquina podía funcionar bien durante horas o días y luego detenerse sin que el problema fuera evidente. Durante casi dos semanas revisaron componentes hidráulicos, eléctricos, bombas y sistemas completos, hasta que Pedro decidió jugarse por una pieza ubicada dentro del hidromotor. “Estaba complicado tomar decisiones. Lo pedimos y eso era”, recuerda.

Cuando la máquina volvió a funcionar, la sensación fue inolvidable. “Era como que teníamos ganas de hacer una fiesta, de descorchar un champán. La alegría, la satisfacción, el peso que te sacás de encima. Es como sacarte una mochila de plomo”, cuenta.

Ese tipo de situaciones reflejan el valor real de la postventa: no solo por el conocimiento técnico que requiere, sino por la responsabilidad de tomar decisiones en momentos críticos. Detrás de cada asistencia hay una máquina que debe volver al lote, un cliente que necesita cumplir con su trabajo y una marca que responde con personas preparadas para estar ahí.

La tecnología también aporta herramientas para acelerar procesos. Pedro reconoce que las soluciones digitales como CLAAS connect permiten acceder a información clave de los equipos, conocer su ubicación y analizar registros de fallas para orientar mejor los diagnósticos. “Está muy bueno que puedas hacer un chequeo y determinar cuál es el problema de acuerdo con los fallos que viene avisando la máquina. Analizando ese registro podés llegar a tener un diagnóstico más rápido”, explica.

Sin embargo, aclara que la tecnología no reemplaza la experiencia ni el vínculo humano. La confianza entre el técnico y el cliente se construye con los años, compartiendo campañas, urgencias y soluciones. “Con el tiempo se va generando ese vínculo de confianza”, asegura.

Para Pedro, trabajar en servicio técnico requiere algo más que formación. Requiere vocación. “Te tiene que gustar lo que hacés. Si no sentís pasión por lo que hacés, no hay forma de que funcione. Tenés presión, te ensuciás, te golpeás, pasás frío, viajás mucho, por ahí te mojás, pasás calor, hambre o sed. Si eso no te gusta, vas a sufrir más que otra cosa”, dice.

Aun así, no duda cuando tiene que explicar por qué vale la pena. Para él, CLAAS es también una comunidad de trabajo, una segunda familia con la que se comparten rutas, talleres, campañas y horas de vida. “Cuando escucho Familia CLAAS pienso que es tal cual como el slogan. Nosotros acá somos un grupo reducido y nos tratamos como si fuésemos familia”, afirma.

Y cuando se le pide resumir en una frase qué significa trabajar en servicio técnico, Pedro no necesita adornos: “Es un desafío constante, todo el tiempo”.

En ese desafío se juega una parte esencial de la promesa de la marca. Porque la eficiencia de una máquina también depende de la red que la acompaña. Y porque, en el campo, donde el clima, la campaña y el tiempo no esperan, la postventa no es un servicio adicional: es la respuesta que sostiene la confianza del cliente y hace que te vuelva a comprar.

 

Sobre CLAAS

Fundada en 1913, CLAAS (https://claas.com/es-ar/) es una de las empresas líderes en maquinaria agrícola a nivel global. Con sede en Harsewinkel, Alemania, es la mayor fabricante mundial de picadoras de forraje y líder europeo en cosechadoras.

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